13/11/2014

Cuida tu piel sensible

Las rojeces y la irritación son los síntomas más comunes de la piel sensible. Sin embargo, hay otros que pueden pasar más desapercibidos pero que también indican que nuestra piel requiere un cuidado especial. Hoy os vamos a explicar cuáles son los síntomas de una piel sensible para que sepáis reconocerlos y atajarlos con productos específicos.

Pese a que la reactividad cutánea es más común entre las pieles secas, también puede darse entre las pieles normales o grasas. Además, la piel sensible puede ser permanente o puede ser una etapa pasajera promovida por diversos factores, como el estrés, los cambios hormonales o la falta de sueño. Si notas que tu piel está más sensible de lo habitual, sigue nuestros consejos para recuperar su buena forma de siempre.

post 321_imagen 1_cuida tu piel sensible con Anne Möller

Características de la piel sensible

La piel sensible suele ser fina, delicada y blanca, con una apariencia frágil. Es propensa a presentar deficiencia de grasa y humedad, por lo que generalmente estamos hablando de una piel seca o con tendencia a seca. Es habitual que presente cuperosis, lo que significa que en algunas zonas se pueden ver los pequeños capilares sanguíneos que irrigan la piel. La piel suele ser poco uniforme, y puede presentar escamas, erupciones o engrosamiento ligero. Además, tiene tendencia a la aparición de manchas, eritema, prurito, calor y tirantez. Por último, suele presentar arrugas de forma prematura.

Cómo cuidar la piel sensible

Como veis, la piel sensible es muy delicada, por lo que hay que cuidarla adecuadamente para que presente un buen aspecto, siguiendo estos consejos:

post 321_imagen 2_cuida tu piel sensible con anne möller– Evitar el frío y el calor extremos, ya que pueden causa rojeces e incluso quemaduras en este tipo de piel. Se deben evitar, por tanto, las exposiciones al sol prolongadas.

– La exfoliación no debe ser frecuente, y cuando se realice debe utilizarse un producto suave.

– La limpieza debe ser ligera, mediante leches limpiadoras y tónicos sin alcohol. La opción más segura es el Agua micelar, un limpiador de alta tolerancia para pieles sensibles, que reduce la reactividad cutánea, hidrata, refresca y reconforta al instante.

– Debe aplicarse una crema protectora a diario, como la Crema alta tolerancia anti-rojeces Sensitive âge-retard SPF20, disponible para piel Normal/Seca y para piel Normal/Mixta.

– Lo ideal es usar una línea de productos formulada especialmente para pieles sensibles. En Anne Möller contamos con las líneas Sensitive Hydraderm (para piel joven) y Sensitive Âge-Retard (para pieles maduras), cuyos productos evitan la irritación y tratan la reactividad cutánea. El Serum Protector rejuvenecedor Sensitive Âge-Retard es especialmente efectivo calmando las irritaciones espontáneas, gracias a su magnífica fórmula concentrada que incluye Gen-Sensactive Complexe. Aplícalo mañana y noche antes de la crema para retrasar el envejecimiento de la piel y reducir su irritabilidad.

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